Chicle
El chicle es la nota del juego y la sorpresa.
Es una nota viva, dulce y colorida, que cuenta el lado más contemporáneo y experimental del café.
Cuando aparece en taza, es como un destello de creatividad: un perfil azucarado, afrutado y pop, que recuerda a golosinas, plátano maduro y frutas tropicales.
Nace de fermentaciones complejas, sobre todo anaeróbicas o carbónicas, donde las levaduras producen ésteres que transforman los azúcares en aromas inesperados.
Desde el punto de vista sensorial, el chicle es un reto y un descubrimiento: rompe la lógica del café tradicional y abre nuevos horizontes de sabor.
Es una nota que invita a explorar, a salir de la zona de confort y a aceptar que incluso un perfil dulce y artificial puede ser natural si nace de un proceso vivo.
Es la palabra de la audacia y la curiosidad: un recordatorio de que la gramática del café evoluciona sin parar, igual que quien lo prepara.