Sandía
La sandía es la nota de la ligereza y de la pureza absoluta.
Cuenta la parte más fresca y transparente del café, la que evoca un sorbo de verano, sencillo pero lleno de vida.
Cuando aparece en taza, se reconoce enseguida: un dulzor sutil, acuoso y limpio, que recuerda a la pulpa roja de la fruta y a su frescor que quita la sed.
Es un perfil raro y valioso, que aparece en cafés lavados o en fermentaciones extremadamente delicadas, donde los azúcares se mantienen intactos y la acidez sigue siendo luminosa.
Desde el punto de vista sensorial, la sandía representa la transparencia: un café capaz de expresar dulzor sin densidad, cuerpo sin peso.
Es la palabra que habla de equilibrio natural y de armonía, como el momento en que una fruta está perfectamente madura pero todavía crujiente.
Reconocer la sandía significa reconocer la sencillez que se convierte en elegancia.
En una gramática del sabor, es el respiro del café, el que limpia, refresca y deja espacio a la luz.