Nectarina
La nectarina es la nota de la madurez del verano.
Dulce, redonda y aterciopelada, lleva a la taza la sensación del sol sobre la fruta madura, con matices de melocotón, miel y flores blancas.
Es un dulzor denso pero refinado, que nace de procesos naturales o honey bien llevados, donde los azúcares de la fruta se funden con la ligera acidez del grano.
La nectarina es señal de equilibrio: representa la parte más madura de lo afrutado, la que conserva viveza pero se viste de elegancia.
Desde el punto de vista sensorial, es una nota de armonía y suavidad, que llena la boca y deja una persistencia larga y limpia.
Se encuentra en los cafés de altura de Colombia, Costa Rica o Etiopía, donde el dulzor se encuentra con la transparencia.
Es una palabra que habla de la plenitud de la temporada, del dulzor que nace del calor y del cuidado.
Cada vez que la reconoces, percibes la esencia misma del café como fruta: viva, luminosa y madura.