Violeta
La violeta es el aroma de la delicadeza que permanece.
Es un perfume sutil, casi empolvado, que no se impone sino que acompaña todo el sorbo: llega despacio y es lo último en irse.
Cuando aparece en la taza recuerda a pétalos morados, a los caramelos de antes y a un dulzor floral ligeramente polvoroso, elegante y un poco melancólico.
Se encuentra en los Gesha naturales y en los cafés de altura más finos, a menudo junto a notas de frutos rojos y fresa, como un final que alarga el recuerdo del café.
Desde el punto de vista sensorial, la violeta representa la finura: un aroma que pide atención y silencio para poder captarlo.
Reconocer la violeta significa aprender a escuchar las notas más pequeñas, las que marcan la diferencia entre un buen café y un café inolvidable.
En una gramática del sabor, es la palabra susurrada: la que no alza la voz, pero se queda.