Mandarina
Gramática sensorial

Mandarina

La mandarina es la nota de la luz.

Dulce y cítrica, une la viveza de la naranja con la delicadeza de la miel, y crea un perfil fresco y armonioso.

Cuando aparece en taza, habla de la claridad de un café lavado y de la limpieza de un tueste preciso.

Es una nota que ilumina y equilibra, y añade energía y positividad al perfil sensorial.

En los cafés etíopes o centroamericanos, la mandarina se manifiesta como un dulzor cítrico, fino y persistente, a menudo acompañado de flores blancas y azúcar moreno.

Desde el punto de vista técnico, indica fermentaciones limpias y granos recolectados en su punto exacto de maduración.

La mandarina es una palabra que habla de equilibrio y vitalidad: enseña que la frescura puede ser dulce y que la acidez, cuando está madura, se convierte en luz.

Es la sensación de una mañana despejada convertida en sabor.